Amparo Carvajal “Mis noches en vigilia están llenas de frío y dolor”
La activista de 84 años, cuenta como ha vivido esta última semana mientras realiza una vigilia en las afueras de las oficinas de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia “Si estoy sentada me duele mucho la espalda, si me echo, incluso ese dolor es más fuerte. Pero la gente del MAS que quiere sacarnos ha ofrecido mandarme un ataúd, y van a tener que hacerlo, porque solo muerta dejaré esta medida”.
Ella afirma que tiene cáncer de mama y de cadera, pero que no se siente debilitada por su condición, ya que ha recibido apoyo de diferentes personas “Estoy al aire libre, soportando el frío invernal, pero quiero decirle que abrigo no me ha faltado. han llegado compañeras de Santa Cruz, he recibido mucho apoyo, y eso me fortalece ante este frío, junto con las chompitas que me han traído con mucho cariño tejedoras de la ciudad de El Alto. Chamarras los comerciantes de la calle Lineras, chamarras y ponchos, calor no me falta”.
Además de soportar el frío invernal, cuenta que no pudo ingresar al baño “Estamos en este callejón, y es un encierro terrible pese a estar al aire libre. No me he movido todo el fin de semana. No hay baño, y me he tenido que aguantar. Espero que ya mañana, lunes, algunas personas que trabajan por acá puedan prestarme el servicio”.
Ha pasado más de una semana de la toma de la sede de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia en la ciudad de La Paz. Líderes políticos y activistas del interior del país al sumado su apoyo.