El balance de muertos del terremoto en Japón se elevó a 55 y los expertos advierten de más sismos
El número de muertos por la serie de fuertes terremotos que sacudió el oeste de Japón ha aumentado a 55, con miles de edificios, vehículos y barcos dañados. Las autoridades advierten sobre la posibilidad de más sismos, ya que las réplicas continúan afectando la región.
Las réplicas siguieron sacudiendo la prefectura de Ishikawa y zonas cercanas, un día después de que un terremoto de magnitud 7,6 golpeara la zona. Decenas de miles de viviendas quedaron destruidas, y se informa que los daños son de tal magnitud que no pudieron evaluarse de inmediato.
El portavoz del gobierno, Yoshimasa Hayashi, informó que 17 personas estaban gravemente heridas, y aunque hay discrepancias en la cifra de muertos, se mantiene la preocupación por el estado de infraestructura básica como agua, electricidad y servicio de telefonía móvil en algunas áreas.

Los residentes expresan su incertidumbre y tristeza ante la destrucción de sus hogares. A pesar de que la respuesta pública y las autoridades han sido rápidas, la magnitud de los daños sigue siendo un desafío significativo.
Toshitaka Katada, profesor de la Universidad de Tokio especializado en catástrofes, señala que la preparación de la población y las advertencias rápidas han limitado algunos de los daños, pero advierte que la situación sigue siendo precaria e impredecible. Añade que la región está lejos de estar fuera de peligro y que la historia ha demostrado que después de un gran terremoto, pueden ocurrir más sismos.

El ejército japonés ha desplegado 1.000 soldados en las zonas afectadas para participar en las operaciones de rescate. Aunque las centrales nucleares de la región operan con normalidad, el recuerdo del desastre de Fukushima en 2011 ha generado preocupaciones adicionales.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha ofrecido ayuda al pueblo japonés, y la comunidad internacional sigue de cerca la evolución de la situación en Japón. Las labores de rescate continúan, con el énfasis en salvar vidas y brindar apoyo a aquellos atrapados en edificios dañados.
La región, conocida por su historia y artesanías tradicionales, se enfrenta a desafíos significativos en la reconstrucción y recuperación. Las predicciones meteorológicas de lluvias aumentan la preocupación por posibles derrumbes y complicaciones en las operaciones de rescate.