El mundo multipolar que emergió con la guerra en Ucrania se vuelve a poner de manifiesto en Gaza
En un momento en que el panorama político mundial se reconfigura tras la invasión de Ucrania por parte de Rusia, dos eventos paralelos destacan este nuevo orden geopolítico. Por un lado, Vladimir Putin visita a Xi Jinping en Beijing, mientras que Joe Biden se encuentra en Israel. Estos encuentros son indicativos de un mundo dividido en multipoderes que se están reacomodando, recordando en cierto modo a un nuevo "Big Bang" geopolítico.
Rusia, China e Irán habían formado previamente una alianza de apoyo a la invasión de Ucrania, lo que llevó a una inusual unidad diplomática, militar, económica e incluso ideológica entre estos países. Rusia recurrió a Irán para obtener drones y municiones necesarios para su guerra en Europa, lo que, a su vez, debilitó el liderazgo de Estados Unidos en la región. China se benefició importando petróleo de Rusia e Irán, evadiendo sanciones occidentales y creando un escenario de "ganar-ganar" para todos.
A pesar de sus diferencias ideológicas, estos países comparten el objetivo de desafiar el poderío hegemónico estadounidense y cambiar el orden global que surgió después de la Segunda Guerra Mundial. Quieren un nuevo mundo donde el "Sur Global" prevalezca sobre el "viejo orden". Este propósito los lleva a posiciones impensadas hace unos meses, como su apoyo a los palestinos y al acto terrorista de Hamas en el territorio de Israel.

Este conflicto en Gaza polariza aún más las democracias occidentales frente al bloque autoritario de Rusia, China e Irán. Estados Unidos se ha visto desafiado como mediador confiable en Oriente Medio, y la grieta diplomática expuesta dificulta la búsqueda de la verdad sobre el ataque al Hospital Bautista Al-Ahli de Gaza.
Estados Unidos, un aliado incondicional de Israel, apoya el plan de vengar la matanza ocurrida en su territorio. Mientras tanto, Rusia y China se niegan a condenar a Hamas y critican las acciones de Israel en Gaza, solicitando una mediación internacional y un alto el fuego a través de la ONU. Esta situación refleja la fragilidad del poder estadounidense en la región, que Rusia y China han estado disputando durante años.
Irán, por su parte, busca dominar la región y enfrentar a Israel a través de grupos como Hezbollah en Líbano y Hamas en Gaza. La reciente matanza de Hamas hace imposible que Arabia Saudita firme un acuerdo de paz con Israel, lo que habría excluido a los palestinos del proceso de paz.
En resumen, el conflicto en Gaza refleja un mundo multipolar en el que los poderes se reconfiguran, desafiando el antiguo orden global y creando un panorama geopolítico cada vez más complejo.