¿Es seguro que los niños tomen café? expertos responden
_Expertos advierten sobre los riesgos físicos y mentales del consumo de cafeína en menores, mientras que los beneficios siguen siendo inciertos._
Aunque para millones de adultos el café es un ritual diario indispensable, su consumo entre niños sigue generando controversia. La pregunta sobre si los menores deben ingerir cafeína preocupa a padres, educadores y profesionales de la salud, debido a los posibles efectos negativos que podría tener sobre su desarrollo físico y mental.
La cafeína no solo está presente en el café, sino también en refrescos, chocolates y bebidas energéticas. A pesar de su amplio consumo, no existen regulaciones universales que limiten su ingesta en menores. No obstante, instituciones como la Academia Americana de Pediatría desaconsejan su consumo en niños, y en países como Canadá se han establecido límites diarios según la edad. Por ejemplo, la Universidad Johns Hopkins sugiere que los niños entre 4 y 6 años no superen los 45 mg de cafeína diarios, lo que equivale aproximadamente a media taza de café.
Los riesgos para la salud son considerables. La cafeína es un potente estimulante del sistema nervioso central, y en los niños puede provocar ansiedad, nerviosismo, problemas para dormir, incremento de la presión arterial y frecuencia cardíaca, entre otros efectos. Además, puede interferir con la hormona del crecimiento y afectar el desarrollo físico.

En cuanto a los posibles beneficios, aunque el café contiene antioxidantes y ha demostrado efectos positivos en adultos —como la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas—, estos efectos no han sido suficientemente estudiados en niños. Por ello, la comunidad científica considera que es mejor evitar su consumo o mantenerlo al mínimo en menores de edad.
Los síntomas de un exceso de cafeína pueden ir desde dolores de cabeza e insomnio hasta alteraciones cardíacas y deshidratación, lo cual refuerza la necesidad de un control riguroso por parte de los padres.
El debate continúa abierto, pero el consenso entre los expertos es claro: mientras no haya evidencia sólida sobre los beneficios del café en la infancia, lo más prudente es optar por la moderación y priorizar bebidas más adecuadas para los más pequeños.