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Incendios forestales devastan producción y turismo en la Chiquitania

Incendios forestales devastan producción y turismo en la Chiquitania
Los incendios forestales en Bolivia, que han sido declarados "emergencia nacional," junto con la sequía, están golpeando con especial fuerza a la región de la Chiquitania, situada en el departamento de Santa Cruz, cerca de la frontera con Brasil. Esta área, conocida por su riqueza histórica y natural, está viendo cómo su producción agrícola, ganadera, la disponibilidad de agua y el turismo sufren severas afectaciones debido al avance implacable del fuego. La Chiquitania, que actúa como una zona de transición entre el Chaco y la Amazonía, alberga las Misiones Jesuíticas, construidas en los siglos XVI y XVII y declaradas Patrimonio de la Humanidad. Además, sus más de 24 millones de hectáreas incluyen un valioso bosque seco con especies de madera como cedro, roble, ipe y morado, y una rica biodiversidad, lo que la convierte en un objetivo para traficantes ilegales. San Javier, Concepción y San Ignacio de Velasco son algunas de las poblaciones misionales más afectadas por los incendios. Fundaciones privadas calculan que hasta la fecha el fuego ha consumido alrededor de 4 millones de hectáreas en todo el país, a causa de las prácticas de quema autorizadas para preparar terrenos para el cultivo o la ganadería. Por su parte, el Gobierno estima una pérdida de 3.8 millones de hectáreas de bosques y pastizales. Carlos Justiniano, productor de leche y queso en San Javier, explicó que "este es el año más seco que ha habido acá," lo que ha reducido significativamente la producción de leche. En condiciones normales, cada vaca produce al menos 7 litros de leche diarios, pero con la sequía esta cantidad ha disminuido entre un 50% y 70%. El impacto de los incendios y la sequía no se limita a la producción. José Urela, sociólogo y activista medioambiental, señaló que estos fenómenos afectan gravemente la subsistencia de las poblaciones locales, que además enfrentan una aguda escasez de agua. En las zonas misionales, el cielo limpio se ha convertido en una rareza. Cada mañana, una espesa nube de humo cubre el cielo, afectando la salud de los residentes y deteniendo actividades cotidianas como las clases de música del 'Coro y Orquesta Misional de San Xavier', según comentó su director, Eduardo Silveira. La situación también ha golpeado al turismo, tradicionalmente atraído por los templos misionales, ahora vacíos de visitantes. El corazón de la lucha contra los incendios son los bomberos voluntarios, quienes desde el desastre de 2019, cuando los incendios alcanzaron niveles históricos, se han organizado en grupos estables de auxilio y rescate. Álex Galarza, comandante de los 'Bomberos voluntarios de San Javier', mencionó que sus equipos han llegado a trabajar hasta 72 horas seguidas, abriendo brechas en los bosques para detener el avance del fuego. "Nuestra lucha no es solo contra el fuego, también es por rescatar animales y personas," afirmó la voluntaria Vanesa Melgar, destacando el compromiso de estos héroes anónimos que enfrentan una de las peores crisis ambientales de la región.
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