Una visita papal que marcó a Bolivia: Así fue el paso de Francisco en 2015
_Durante su segundo viaje internacional, el pontífice visitó La Paz y Santa Cruz en 2015, donde abordó temas sensibles como el acceso al mar y pidió perdón por los abusos cometidos contra los pueblos indígenas en la conquista de América._
La visita del papa Francisco a Bolivia en julio de 2015 marcó un hito para el país. Fue su segundo viaje internacional y una de las pocas ocasiones en las que una figura de tal relevancia internacional abordó temas profundamente sentidos por los bolivianos.
Francisco llegó a La Paz el 8 de julio en un avión de Boliviana de Aviación (BoA), que hasta hoy conserva una placa conmemorativa. Fue recibido por el entonces presidente Evo Morales y una comitiva oficial. En su discurso en la Catedral Metropolitana, el papa sorprendió al referirse a la demanda marítima boliviana con un llamado al diálogo entre naciones: “Y estoy pensando acá, en el mar: diálogo, es indispensable. Construir puentes en vez de levantar muros”, expresó.
Durante su paso por Santa Cruz, presidió una multitudinaria misa frente al Cristo Redentor y participó del II Encuentro Mundial de los Movimientos Populares. Allí pidió perdón en nombre de la Iglesia por los abusos cometidos durante la conquista: *“Pido perdón, no sólo por las ofensas de la Iglesia misma, sino por los crímenes contra los pueblos originarios”*, dijo con firmeza.
El papa también visitó el penal de Palmasola, donde se reunió con los reclusos y llamó a los custodios a ofrecer un trato digno: *“Tienen una importante tarea en este proceso de reinserción. Tarea de levantar y no rebajar”*.
Tras su fallecimiento, el presidente Luis Arce y Evo Morales manifestaron su pesar. El presidente lo recordó como un defensor de la justicia y de la Madre Tierra, mientras que Morales destacó su rol como “amigo de los pueblos y de los derechos humanos”.
Aunque su visita generó polémicas —como el polémico regalo del crucifijo con forma de hoz y martillo—, no cabe duda de que su paso por Bolivia dejó una huella profunda en la memoria colectiva del país.